jueves, 29 de diciembre de 2011

¿CUANDO DEJÉ DE CRECER?

¿Cuándo dejé de crecer? Cuando se es niño el mundo es muy distinto. Esperar la Navidad sin desesperarse es un acto heroico. Dormir el día antes del nuevo curso escolar, sin los nuevos zapatos puestos, es señal de que se está creciendo.

Preocuparte de asearte sin que tu madre te lo recuerde, no es otra cosa que simplemente estar enamorado por vez primera. Entonces uno crece, y el mundo deja de ser el mismo porque es uno quien va dejando de ser quien era. Aquella inocencia de niño la engavetamos porque nos da vergüenza. Ya no reaccionamos igual a las cosas. A veces hasta exageramos más que cuando éramos niños. Y lo peor es que nos damos cuenta pero preferimos ignorarlo como se ignora la tarea de la casa que no queremos hacer porque dicen que mañana será otro día. ¿Cuándo dejé de ser niño?

Qué lindo eran aquellos años en donde el tiempo era lo menos que me preocupaba. Todos los espacios eran más apreciados porque los veía más grandes que yo. Apreciaba todo: el olor de mi mamá, el del lápiz de escuela, de la ropa nueva, de la yerba del campo... La letra de las canciones, la calidad y forma de las cosas, los nuevos inventos... Ahora me toca a mí dejar en herencia a mis hijos ese mismo espacio en el que crecí cuando niño. Así, aunque ya dejé de ser niño, jamás perderé la la ilusión de ser como era antes.

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